miércoles, 7 de enero de 2015

Consuelo Madrigal : Una Fiscal General de ordeno y mando


Jueves 8 de enero.10 de la mañana. Comisión Constitucional del Congreso. A esa hora y en ese lugar está citada Consuelo Madrigal Martínez Pereda, la candidata gubernamental para sustituir a Eduardo Torres-Dulce al frente de la Fiscalía General del Estado, tras su programada dimisión y /o cese anunciada por una nota de prensa el pasado mes de diciembre.

Sobre la trayectoria profesional de la candidata, tras 34 años en el escalafón, está disponible en la red un completo curriculum que se extiende a lo largo de 20 folios que tras su lectura es probable que más de uno diga que ya está todo dicho. Y es que 20 folios bien distribuidos dan para agotar al más inquieto de los diputados que hoy tomarán la palabra para cumplir con las previsiones de la Ley 24/2007, de 9 de octubre, por la que se modifica la Ley 50/1981, de 30 de diciembre, reguladora del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal.
  
Como es natural, en esta primera crónica sobre la Fiscal General Madrigal, poco que decir sobre sus diferentes destinos desde que ingresara en 1980 en la Carrera Fiscal con el número tres de la XXVII Promoción por entonces de acceso único a las Carreras Judicial y Fiscal.

Quizá sí llama la atención que en sus más de 34 años apenas ha tenido trato con asuntos que desde hace ya algún tiempo el CIS de manera reiterada los sitúa entre los que más preocupan a los ciudadanos. Nos estamos refiriendo a los casos de corrupción que en la estructura organizativa del Ministerio Público tiene su reflejo en la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada. En los citados 20 folios de su brillante CV es ciertamente difícil encontrar indicios de haber participado activamente en casos de esa naturaleza.

Tampoco los que intenten buscarlo encontrarán en su CV oficial algunos aspectos de la personalidad de la nueva Fiscal General del Estado que de conocerse sin duda ayudarían a entender mejor las razones últimas por las que el Gobierno de Rajoy ha optado por ella entre los cientos de “juristas españoles de reconocido prestigio con más de quince años de ejercicio efectivo de su profesión “. Sin ánimo exhaustivo vamos a intentar pasar a limpio algunas de sus características que sin duda han influido en esa decisión.

De entrada, está el hecho de que sea mujer y por tanto, la primera en la historia en ocupar el máximo nivel de responsabilidad en la cadena de mando de la Fiscalía. Sin remontarnos a otras épocas y tomando como referencia la actual etapa constitucional, Madrigal será la undécima miembro de la Carrera Fiscal que desde 1978 pasará a dirigirla. Sus predecesores todos han sido hombres. Este dato, sin duda, es digno de resaltar y ponerlo en valor. Nada que objetar.

Pero este dato no sería del todo exacto ni completo si no se le une otro que va estrechamente unido, su acreditada y conocida ideología conservadora. Y es que como el tiempo se encargará de confirmar, Madrigal es sobre todo y ante todo, una mujer conservadora. En su honor hay que decir que no lo oculta aunque a veces las apariencias y las formas engañen.

Y a su condición de mujer conservadora hay que añadir otra de sus características más acusadas que tampoco disimula y que, como se verá más adelante, pueden chocar con sus nuevas funciones y el articulo 16 de nuestro texto constitucional. Nos referimos a lo que coloquialmente se resume bajo el eufemismo de ser una persona de “profundas convicciones religiosas”. Convicciones que han marcado su vida desde que se formara en la Jesuitinas de la ciudad de Segovia a finales de los años 50 y 60. No obstante lo dicho, no sería prudente por nuestra parte afirmar que sus fuertes creencias católicas, apostólicas y romanas están vinculadas a su pertenencia a alguna organización ultra religiosa con fuerte presencia en la Fiscalía a la que ahora pasará a dirigir.

Y quizá por su triple condición de mujer, conservadora y religiosa es por lo que su nombre, apellidos y cargo figuren en un denominado Manifiesto de mujeres ante el aborto que se hizo público el 25 de febrero del 2008. Como se puede comprobar, entre las abajo firmantes figura la hoy candidata. Por si hubiera alguna duda, a su nombre se le añade su condición de Fiscal de Sala del Tribunal Supremo. Entre las que apoyan este manifiesto es fácil encontrar a un buen número de mujeres beligerantes con la actual legislación sobre el aborto y que no está de más recordar que este asunto ha sido motivo de la primera dimisión de uno de los ministros de Rajoy, el entonces titular de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón.

Es evidente que el gobierno era y es conocedor de la posición que en este asunto mantiene su candidata. Incluso no hay que descartar que en ese juego al que juega Rajoy de mantener equilibrios inestables entre sus electores, se haya primado la posición que Madrigal mantiene respecto a la vigente Ley sobre el Aborto. Y es que tras la renuncia a cambiarla, sus gurús demoscópicos aconsejan gesticular gestos para conciliarse con este sector duro de sus electores.

Pero volviendo a su triple condición, podemos asegurar y así lo hacemos que la razón última de su elección para este final de legislatura, al igual que ha sucedido anteriormente con otros órganos y organismos ( Tribunal Constitucional, CGPJ, RTVE, etc. )  es que en aquellos temas que preocupan y afectan al gobierno que son muchos y variados, ni siquiera tendrán necesidad de sugerir a la Fiscal General del Estado cual podría se la línea de trabajo y decisión a tomar. De oficio y por su propia iniciativa, Madrigal optará por la línea más conservadora y más favorable a los intereses genoveses. Dicho coloquialmente y con el máximo respeto a la autoridad competente, la Fiscal General del Estado, y toda su estructura, estarán en perfecta y armoniosa sintonía con las preocupaciones que merodean  al gobierno y al Partido Popular ante los numerosos tribunales que investigan las malas practicas genovesas a lo largo y ancho de los últimos 20 años.

Vamos acabando ya. En su CV tampoco se dice, ni mucho ni poco, que Madrigal es una jurista que desde que se levanta hasta que se acuesta, además de codearse con un entorno profesional marcado por el Derecho, también sus desayunos, comidas y cenas familiares, un buen número de sus miembros visten toga. Desde su marido, un hermano, y su fallecido suegro, todos son o han sido miembros de la magistratura. Y es que, finalmente, la endogamia lleva generaciones formando parte del paisaje judicial. Madrigal es un buen ejemplo de ello.